Tomo su bulto lo lleno y lo vació veinte veces antes de decidir que no iba a llevar bulto, corrio a buscar solamente un suéter verde y su paraguas, sus llaves no aparecían y el reloj le gritaba que ya era tarde, abrió la puerta y salio con su mano en un bolsillo.
Caminó solo por las calles y llego al bulevar se sentó en el parque más cercano y compró una caja de cigarros en uno de los tantos bares que existen en la capital...Uno a uno se los fue fumando, disfruntandolos, como si fuera un niño que es amamantado por su madre... Cuando llegó al último, sonrió y solo fumo la mitad, se acerco a la fuente y del bolsillo saco una caja pequeña de madera. Puso la mitad del cigarro dentro de la caja y la tiro a la fuente. Esa noche no llegó a dormir...
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